- Pensar te embrutece –dijo altanera.
- En la laguna de las mentiras los sapos ladran –dijo él, bruto, bruto.
- ¿Piensas que miento? –insistió la dama.
- Nixon, Lian y los tres cerditos muy bien lo saben –dijo él para echar lumbre al fogón.
- En la laguna de las mentiras los sapos ladran –dijo él, bruto, bruto.
- ¿Piensas que miento? –insistió la dama.
- Nixon, Lian y los tres cerditos muy bien lo saben –dijo él para echar lumbre al fogón.
- Esta noche duermes afuera –continuó ella.
- ¿Que tan afuera? –preguntó el.
- Pues, hasta donde dejes de oír los ladridos –remató la chica.