Dejé el peluche que ella me regaló junto al árbol. Los foquitos hicieron lo suyo. No quedó nada del apartamento.
Me pegué malaria en un festejo ribereño donde prometían buenos tragos.
Ahora estoy con 40 grados de fiebre tumbado en una cama bajo una malla protectora y la enfermera, una rubia esbelta de unos 23 años, me dice alegremente al pasar pero con un tono que traslucía malevolencia:
¡¡¡FELIZ 2011!!!
MIL HORAS DE INSOMNIO EN LETRAS...
sábado, 1 de enero de 2011
Reggaeton
Compre rosas blancas y rojas, chocolate y un libro, y hablo de un libro no de algo para calzar muebles.
Ella me esperaba ante la puerta de su casa.
Antes de que sacara los chismes ocultos en mi espalda ella farfulló algo así como: ¡Esto no funciona así!.
-¿El qué? -pregunté.
Soltó un: ¡HUMMMMMM! Y luego dijo:
Me voy con el cubano ese que dices que hace un pésimo reggaeton.
Ella me esperaba ante la puerta de su casa.
Antes de que sacara los chismes ocultos en mi espalda ella farfulló algo así como: ¡Esto no funciona así!.
-¿El qué? -pregunté.
Soltó un: ¡HUMMMMMM! Y luego dijo:
Me voy con el cubano ese que dices que hace un pésimo reggaeton.
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