Compre rosas blancas y rojas, chocolate y un libro, y hablo de un libro no de algo para calzar muebles.
Ella me esperaba ante la puerta de su casa.
Antes de que sacara los chismes ocultos en mi espalda ella farfulló algo así como: ¡Esto no funciona así!.
-¿El qué? -pregunté.
Soltó un: ¡HUMMMMMM! Y luego dijo:
Me voy con el cubano ese que dices que hace un pésimo reggaeton.
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