He venido para que certifiquen mi defunción. En lo que a mi respecta, no soportaré seguir siendo un objeto animado -dijo el tísico hombre tras apoyar sus manos en el mostrador de la oficina forense.
Miró a su alrededor. Tenía el semblante desencajado. Nadie se inmutó. Es más, ese recinto estuvo cerrado todo ese domingo.
Solo las cámaras de seguridad habían captado la escena.
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