Y me pregunto cuántos corazones se están rompiendo en este momento y cuantos condenados a morir fusilados en el paredón están clamando piedad.
Manos heladas, cuerpos temblorosos pidiendo que el sinsentido se detenga, que la violencia y el dolor se acaben.
¡POR DIOS Y TODOS TUS ÁNGELES, POR TU ALTAR OCULTO, QUE PARE ESTE TORMENTO!
ME VOY SI ESO ES LO QUE QUIERES...
DESAPAREZCO, PERO NO HAGAS QUE VUELVA A ESCUPIR SANGRE POR CADA UNO DE LOS POROS DE ESTE ATORMENTADO CUERPO
No hay comentarios:
Publicar un comentario