martes, 6 de diciembre de 2011

SON SOLO CABALLITOS DE MADERA

Fui a la farmacia a por unas aspirinas, pero como de costumbre pasé de largo y me metí al bar.

Ya había oscurecido. Me posé en la barra, pedí un trago y la conocí.

Su segundo nombre hablada sobre el mar y era eso, un inmenso mundo azul profundo y negro que yo no tenía derecho a explorar.

A los tres meses ya estaba a sus pies, me urgía vivir pegado a ella.

Le juré amor eterno y volví a cometer el mismo error.

Volví a salir en busca de aspirinas... Todo comenzó de cero...

Comencé a girar en cámara lenta dentro de un monitor en blanco y negro.

Y me vi de chico empujando la "calecita" (carrusel) para no pagar y tener al menos unos segundos de paseo gratis en esos caballitos de madera que para mí eran como dragones surcando constelaciones...

La extraño, eso me duele....

 Duele como los latigazos que daba el dueño de la feria para los flojos que nos dormíamos en sueños sobre esos animalitos en madera que giraban sin parar y que nos hacían sentir caballeros avanzando en medio de la batalla....

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