lunes, 13 de septiembre de 2010

COMPAÑÍA DE CUENTOS.

Este breve texto bastará para dar a conocer al lector como se elaboran los cuentos absurdos.
Lista de materiales a utilizar:

Un autor: ese soy yo.
Un narrador: algún personaje o el propio autor.
Un tiempo y espacio: el que se nos antoje.
Personajes: personas o animales fáciles de manipular. Si son ingenuos mejor.
Un lector: Tú... No pongas cara de intelectual, sólo es un cuento absurdo.

Ejemplo:
Llamaremos a nuestro personaje maleable: “X”. Seguidamente procederemos a situarlo en una parada de autobús.

X, yo te ordeno que hagas un cumplido a esa señora que se encuentra a tu lado.

-Buenas tardes, señora. Que linda niña trae usted en brazos. Se parece a la madre –así habla nuestro personaje. Se diferencia del narrador por el tipo de letra que utilizamos.

-¡Se cree muy simpático! Yo soy el padre, y es un niño, no una niña –Epa, el otro personaje, que es secundario, se enojó mucho. Pero no importa, quizá no vuelva a aparecer en el relato.

X se ruborizó y se alejó de ese hombre. El ignora por qué actuó de esa manera ante el extraño... Es que no sabe que lo estamos manipulando... Aquí les va un secreto: lo podemos utilizar como a una marioneta... Sólo observen.

Ese hombre (el personaje secundario) se ofuscó de verdad por lo que dijo nuestro protagonista, sacó un revólver y lo asesinó en la vía pública.

-Alto, si quieres utilizarme para hacer ridiculeces lo acepto. Pero no me puedes matar apenas comenzada la obra. Voy a elevar mi queja al S.P.C. (Sindicato de Personajes de Cuentos) –Ay sí, como no. Nuestro personaje cobró vida.

Yo soy el autor y te puedo matar cuantas veces se me antoje. Es más, te ordeno que te pintes como un payaso y te subas a un autobús.

-Hola niños, yo soy el payaso X... Los deleitaré con algunos trucos de magia... ¿Qué hago ahora, autor de cuarta? –nada de ironías conmigo.

Nuestro simpático payaso sacó un sapo de la galera.

-¡Un sapo! Exijo un conejo blanco –sapo dije, tendrás un sapo en la mano. Esto me pasa por trabajar con personajes sin experiencia... ¡X!, ¿Me dejas continuar con el relato? No seas maleducado frente al lector.

-A ver. ¿Cómo sigue?

Como les decía, el payaso sostenía un sapo en la mano, le miró a los ojos y le dijo lo siguiente:

-Que este beso sirva para romper el hechizo... Un momento, no lo pienso besar –será posible. Déjame continuar o me busco otro personaje.

-Está bien, lo que tu digas. –así me gusta. Vas mejorando.

El payaso X besó al sapo frente a todos los niños. ¡Guácala! –gritaron al unísono los pequeños. –Esto es asqueroso, yo no quiero continuar –espérate hombre, observa lo que pasa.

Se escuchó un estruendo en el colectivo. El sapo, que en realidad era una rana, se convirtió en princesa. –Oye, eso sí me gusta –baboso, ya verás.

La princesa tenía unas trenzas muy largas que le salían de las axilas, era muy fea y olía a establo. -¿Y eso? – no sé, para que no te hagas muchas ilusiones.

-Por favor, regálame un final feliz. Ya casi nadie utiliza los finales felices –quieres un final feliz. Te lo voy a dar.

El chofer detuvo la marcha del autobús.

-Oigan, además de chofer soy sacerdote... Si quieren los caso –dijo el conductor.

-¿Nos haría ese favor, padre? –que ingenuo eres. –Ahora cállate tú, no te hagas el insensible.

-Claro que sí, hijo mío. Pero primero debo confesar a la novia –creo que es una trampa.

-La dejo en sus manos, padre. Cuídemela, no deje que se esconda en algún charco.

El padre y la novia descendieron del vehículo para la respectiva confesión.

Y al rato.

X, mira tu reloj, han pasado dos horas. Ella no va a volver. Yo te lo advertí, pero no me quisiste escuchar.

–Y ahora, ¿Qué voy a hacer? –observa a esos niños. Puedes secuestrarlos junto con el colectivo. Eliges el puente más alto y te lanzas con ellos al precipicio. Te aseguro que saldrás en las noticias.

–Tampoco pretendo llegar a los extremos. No puedes pensar en algo más original -¿Estás dudando de mi creatividad?... Que te creas inteligente, puede ser, pero que dudes de mi capacidad no lo voy a tolerar... Matar niños es lo que más se está utilizando en esta temporada, yo leo las revistas de actualidad.

Me cansé. Doy por terminado este cuento. Que el lector saque sus propias conclusiones.

–No me puedes dejar así. ¿Qué va a ser de mí? ¡Que alguien me ayude! ¡Auxilio! –cállate cobarde. Por qué no trabajas para cuentos del ratón multinacional. –¡No me dejes!... ¡Se acabó! –Pero...

¡Fin, he dicho!

No hay comentarios:

Publicar un comentario