Sandra volvió a discutir con su madre Se dirigió al balcón
¿Doce pisos?
No es demasiado.
Fuera de sí,
con un zumbido atroz
Se montó en el acondicionador
¿De frente?
No, mejor de espaldas.
Mediaba esa tarde de agosto
y se dejó llevar...
Se dejó llevar...
Algunos la contemplaron
Muchedumbre atónita,
pero consciente
¡Al fin lo logró! –exhalaron...
Tu alma surcó los aires
y atravesó el concreto.
Materia inerte
que alimentó a transeúntes,
reporteros,
fiscales y policías
Nena,
fuiste la atracción
de la jornada...
Sandra sonreía
desde lo alto
No era la chica
suicida de 24 años,
sino la próxima
lluvia de primavera,
en plena gestación.
Sus amigas se lamentaron,
y vaya que si lo hicieron
Su madre perdió la razón
Una gárgola de concreto,
que decoraba el edificio de al lado,
sonrió y dejó al descubierto
sus roídos colmillos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario