Me levanté desganado de la cama. Ni siquiera abrí los ojos. Caminé unos pasos y me dirigí al baño. Cerré la puerta. Mientras tarareaba una canción me puse a orinar.
-¡Ésto es intolerable! –gritó una mujer.
Del susto abrí los ojos. Me di cuenta que estaba en plena clase de Lógica.
El castigo fue ejemplar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario