lunes, 13 de septiembre de 2010

VERGÜENZA LA QUE TUVE

Me levanté desganado de la cama. Ni siquiera abrí los ojos. Caminé unos pasos y me dirigí al baño. Cerré la puerta. Mientras tarareaba una canción me puse a orinar.

-¡Ésto es intolerable! –gritó una mujer.

Del susto abrí los ojos. Me di cuenta que estaba en plena clase de Lógica.

El castigo fue ejemplar.

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