lunes, 13 de septiembre de 2010

CON UNA MIRADA.

 Ella era rubia y yo un mendigo.


Ella era consciente y yo perdí el empleo.

Ella era dulce y yo me dejé la barba.

Ella era alta y yo hablaba sin decir nada.

Ella era un ángel y yo un demonio.

Ella era el sendero y yo seguía perdido.

Ella era la luz y yo permanecía cegado.

Ella era tranquila, yo peleaba con mis cosas.

Ella era verano, yo desaparecía en el frío.

Ella era una señal de ALTO, yo un despojo sin frenos.

Ella era sus lágrimas y yo mis carcajadas de acero.

Ella era la única, yo uno entre miles.

Ella era mi destino, yo la contemplaba de lejos.

Ella era elocuente, yo asesinaba palabras.

Ella era la paciencia en carne, yo un mocoso malcriado.

Ella era todo eso, yo un simple transeúnte.

Ella era rubia y cruzó la calle, yo la perdí en la oscuridad de la noche.

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