Qué no daría yo por tenerte despierta,
y que juntos podamos
degollar a ese gallo
que anuncia
un nuevo miércoles
Debemos admitir al fin
que la gente está loca
y que siempre fue así...
Soldado... Deja de disparar...
Fuma algo ahora.
Estamos blindados
Las manchas en la mesa y
los tragos te delatan,
aumentan tu condena
Has sabido convencerme,
pero reconozco que
he sido el único culpable...
No maquines sermones,
simplemente aléjate
y no te lo cuestiones
Nadie te ha designado
una misión específica...
Aun puedo verte...
Corre... Corre
antes de que sea
muy tarde...
Solo tú
te largaste a llorar,
mi ángel guía,
cuando aquella noche
decidieron clausurar
la feria por falta
de público.
Y yo sigo llorando
por algo que aun
no logro recordar.
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