lunes, 13 de septiembre de 2010

VARIOS III

 ORGANIZADO…


Iba por la tercera botella. Reposaba el mentón sobre mis manos que a su vez descansaban sobre el frío bloque de mármol de la barra. Mis ojos estaban cerrados.

Un rock de los 70 surcaba el humo y marcaba el ritmo del oscuro bar.

Me lamenté:
-Soy tan ignorante que no sé a cuanto equivalen dos botellas de tres cuartos.

Me consolé con un:
-Que importa, al menos sé que es buen parámetro para un comienzo… Ya sabes para que tipo de comienzos –aseveré.

Pasé un par de horas divagando con cosas como esas… Ya todos se habían puesto borrosos. Algunos discutían acerca del verdadero nombre de la canción que estaba sonando.

-¡Ves!... Imbécil, lo dice claramente en el coro: “Deja que me eleve, hoy quiero desaparecer”, ¡DEJA QUE ME ELEVE! Es ese el maldito nombre- dijo uno escupiendo algo de cerveza.

-No seas terco… ¿Cuánto arriesgas?... Te digo que esa canción se llama: “Karma Hidráulico”. Ese disco lo tengo en casa- respondió otro sacando un billete.

Y cuando estaban a punto de llegar a un acuerdo con respecto al nombre del tema, todo se repetía al intentar aclarar de donde provenía esa composición y la versión de que idiota era la que estaban escuchando.

De pronto oí una voz ronca y grave que imitando un tono agudo y femenino dijo entre susurros:

-¡Y!... ¿Por qué tan solo?, guapo.

Tomé aire. Sin realizar movimiento alguno, respondí sereno:

-Si quisiera compañía recurriría a los servicios de una puta.

En ese momento abrí los ojos. Una grotesca figura con piernas de futbolista se alejaba dentro de un vestido lila, riñendo con su andar para parecer mujer.

Miré a mí alrededor. Quería asegurarme de que no se trataba de alguna broma de borrachos.

Bebí un largo sorbo y dije en voz baja:

-Estamos rodeados…

Seguí bebiendo. Metí la mano en el bolsillo derecho de mi saco y percibí lo harapienta que traía la funda del atuendo.

Extraje una pequeña libreta granate y un lápiz.

Apunté:

“1) Redoblar dieta.

“2) Comprar una funda para el bolsillo del saco”.

“3) Trata de escribir tus puntos finales (.) un tanto más grandes que los seguidos”.

………………………………………………………


NO TE LO PIERDAS…
Mujeres de pasos lentos, firmes y curvas peligrosas.
Mujeres de rostros apagados y frustraciones a flor de piel.
Mujeres obesas, sonrientes, impacientes.
Mujeres flacas, tristes, distantes.
Mujeres con sus novios, mascotas carteras, cuadernos y jeans.
Quien se rehúse a irrumpir en sus destinos se pierde media tajada de luz y oscuridad en este infierno.

………………………………………………………

BLINDADO…
-¡¡OYE!!... HOY TENEMOS HARTO TRABAJO… ¿PUEDES QUEDARTE (sinónimo de: debes quedarte) UN PAR DE HORAS MAS? –gritó el jefe en tono burlón. Siempre lo hacen en ese tono.

-¡Claro!... No hay problema –contesté con falsa euforia.

Mientras respondía palpé las cápsulas que traía en el bolsillo del pantalón.

-¡¡EXCELENTE!! –dijo el jefe y añadió: -LUEGO RECIBIRAS TU PAGA POR LAS HORAS EXTRAS –soltó una carcajada de jefe.

Durante esa interminable jornada repetí satisfecho e incansable:

-Vienes blindado… Vienes blindado… Vienes completamente blindado.
……………………………………………


CUANDO LO PIERDES…

La conocía de algún lugar. Le saludé con una mueca. Fingió reconocerme y me acerqué. Dije: Hola. Ella respondió con un: Hola, tanto tiempo.
Y hablamos del clima, la hora, del servicio de ese centro comercial…
Intenté recordarla.

Tras quince minutos de preguntas y respuestas colmadas de falsa cordialidad, de temas sin interés ni mucho sentido, expliqué que debía marcharme.

-Esta bien, adiós –dijo ella y se despidió indiferente.

Mientras termino de escribir esto, aún me pregunto si ese encuentro fue fruto de la confusión o del olvido.

……………………………………………………….

BASURA…

Comían y bebían y presentaban los detalles de un informe sobre “Índices de Pobreza” del presente año, elaborado por un organismo internacional.

-Son personas empapadas en el tema –pensé -Sí, eso son, empujando algo más de atún o aceitunas en la garganta, pero claro, con mucha clase.

-Yo vino –dijo una con arrugas hasta en las uñas.

-Yo champán –exclamó un gordo calvo.

Yo bebía y comía también.
La doble moral se posó en mis hombros, y sin perder la calma y en pose de sucio egoísta soltó algo como:

-Reflexiona… Cincuenta lo hacen por los millones del “Índice”. No todos pueden estar del mismo lado.

-¡¡BASURA!! –respondí con todas mis fuerzas.

En ese momento, cincuenta depósitos de etiquetas y perfumes de difícil pronunciación clavaron sus cien ojos en mi etílica existencia.

Acorralado sentencié:

-Prosigan, señores… Hagan de cuenta que esos pobres del “Índice” no son más que simples barras y porcentajes de colores... En verdad, ustedes disimulan bastante bien la congoja y la preocupación por todo esto.
……………………………………………………….

“KARAOKE”…

Es cierto… Lo reconozco. Cometí un error al entrar a ese lugar… Pero no me quedaba de otra.
Los bares no abrían sino hasta el martes y a mi me entraron ganas de beber un lunes en ese pueblo de mala muerte.

Ahora se por qué la gente también odia los lunes. Claro, yo los odio desde hace mucho tiempo.
Les puedo apostar que si los 365 días del año eran lunes ya todos estaríamos muertos.
Y ahí te tienes el domingo en la noche. Sincronizando el despertador.
Y piensas: Si no fuese el lunes sería el martes.
Imaginas lo que sería odiar los martes como odias los lunes.

¿A dónde voy a por un trago el lunes, luego del trabajo?

Yo encontré un “Karaoke” (maldito invento asiático).
Claro que había alcohol y un tanto de oscuridad, requisitos básicos para empezar una buena noche.
Pero, amigo… ¡Esa gente ladrando ante un monitor! ¡Intentando darle a la sílaba en el momento exacto en el que la pelotita brinca sobre la palabra, sobre la sílaba!...
Hermano… No se lo deseo a nadie.

Y todos volteaban para conocer al que se apoderaba del micrófono.

El de los alaridos, que se consideraba un talento aún no explotado, se montaba en la composición y aullando frenéticamente terminaba de asesinar a la ya inútil creación.

Yo, en verdad, volteaba para mirar con que cara se atrevía uno a hacer semejante cosa.

Me bebí dos botellas, no pude seguir con eso. Me calcé la gorra y desaparecí.

………………………………………………………..........

No hay comentarios:

Publicar un comentario