lunes, 13 de septiembre de 2010

DISLOQUE.

-Oye... ¿Qué hora tienes?
-No sé, pero si bebo un trago más terminaré hablando de Lucifer o de la madre Teresa, o tal vez me largue a llorar.

-¡Deja esa maldita mierda para un psiquiatra!

-¡Jamás!... Prefiero convertirme en un marsupial antes que reprimir mis ideas.

-Y vamos con lo mismo.

-¿No te has dado cuenta de que la vida es una maldita reacción en cadena.

-Como sea, amigo... ¿Cómo es eso de que intentaste rasurarte las muñecas?

-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!... ¿Quién fue el del chisme?

-Hablo en serio, creo que necesitas ayuda profesional.

-¿Quién está capacitado para esto?... Lo siento, tienes razón... Es que si no bebo me parezco a la gelatina de piña... Me pongo amarillo y comienzo a temblar.

-Bien, amigo... Por hoy fue suficiente.

-Sabes una cosa... Si estoy furioso me trago el rencor y dejo que los jugos gástricos hagan el resto.

-¡¿Qué?!


-Nada... Jamás lo entenderías.

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